Te va a encantar la historia de Estefi te va a E MO CIO NAR hasta las las lágrimas. Posta te digo, yo estoy llorando mientras escribo esto. Es de Laboulaye, Cordoba, Argentina, y es artesana… y una “fiera” como dice ella. No te quiero distraer más… leela y contame. Te apuesto que se te va a hacer un nudo en la garganta, porque la emoción y sinceridad que transmite su narración te llega al corazón

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Maru me pregunta cuanto tiempo busque a mi bebé, y yo pongo 6 años que es el tiempo que estoy con mi marido, pero en realidad, mi búsqueda creo que empieza desde que tengo uso de razón. Siempre quise ser mamá. A los 15 años me dio una infección grande (salpingitis) me llevó varias operaciones en distintos lugares, toda una vida sufriendo de dolores de ovarios fuertes, y ese día, a mis 16 cuando escucho un médico que me dice: no vas a poder tener hijos, seguro vas a tener que hacer algún tratamiento. Ok pensé. ¿Un tratamiento? ¿Que tendrá de malo o raro? Serán un par de pastillas y ya. Claro, a los 16 años una cree que todo es fácil y estaba un poco lejos de ese momento de realmente querer tener un hijo. Pero… Desde ese día empecé a “sufrir” la infertilidad, sin saber que la tenía, sin entender que estaba pasando, yo ya me había puesto en la cabeza que si o si iba a ser mamá. El tiempo pasó, y los dolores cada vez eran más “normales” así también como fuertes.
Fui de médico en médico, nadie nunca pudo controlarlos.
Un día conocí al que sí, por fin sería el amor de mi vida, (¡y ya tenía dos hijos grandes, en mi cabeza me dije que bueno! Por ahora no me va a pedir hijos jajaja). Ya a esta altura conocía (o creía que conocía) todo lo que implicaba un tratamiento de fertilidad. Y lo veía algo imposible. Primero por lo económico, era una locura para mi juntar esa plata, y segundo por debía viajar 400 km para ver un especialista. ¡Todo lo veía tan lejano! Hasta que escuche en la tele que una asociación (SUMATE A DAR VIDA) trabajaba para que se apruebe una ley de fertilidad asistida, juntaban firmas… Ahí me sume, me informé y me enamore de esa gente. Di mis pasitos en mi pueblo, juntando firmas y mandando a Bs As, contando a los cuatro vientos en radio, tele y facebook lo que estaba haciendo. ¡Y fue tanto el apoyo de la gente! Me emociono de recordarlo. Hasta qué llego el momento que SE APROBÓ LA LEY DE FERTILIZACION ASISTIDA yo recuerdo ese día haber llorando tanto. Tan emocionada. Mirándolo desde casa en una tele viejita que tenía. Fue la primera vez en toda mi vida que pensé que SI IBA A PODER. Y pude. Pude hacer que mi obra social me deje acceder a una consulta. Y ahí sí, empezó la verdad. Tantos análisis, tantas pálidas. Tanto desconocido. Tanto manoseo físico y emocional. La obra social que quería jugar conmigo, pero no sabían que de este lado había una fiera dispuesta a todo por llegar a mi sueño hecho realidad. Entre abogado y mil llamadas de teléfono lo logre, casi un año después empezaba mi tratamiento. Jamás me sentí tan rara. Tan ansiosa y con tanto miedo. El primer tratamiento fue tan organizado en mi mente. Lo tenía todo. Lugar para quedarme. Plata. Abogado. Clínica. Todo. Pero me faltaba la confianza. Hoy me doy cuenta. Me superó el miedo. Lo sufrí mucho. Me dolía todo, pero me la bancaba, solo lloraba cuando mi marido me llamaba por tel., estaba sola a 400 kilómetros durante 13 días… que duro el tratamiento.
¿Sabes cual fue mi compañía? Maru!
Todos los días leía el blog, cuando necesitaba saber algo, como colocar medicación, y sobretodo reírme un poco de todo esto. Todo para mi lo sabía Maru. (¡¡¡gracias por existir!!!).
El día de la punción por ejemplo llegue tarde, me quedé dormida!!. Igual me la hicieron jaja. Yo ya sabía en mi interior que eran señales. Llega el día final, transferencia. Todo un sufrimiento. Estaba tan nerviosa que solo hoy escribiendo me doy cuenta. Fue traumático mi primer tratamiento sin que en ese momento me de cuenta. 13 días después la beta da menos 5. No se si alguna vez llore tanto en toda mi vida (y eso que soy Grecia colmenares llorando eh). pero no me iba a rendir. Dos meses despues cambie de doc., en el mismo centro, y arranque otra vez. Querían ligarme las trompas por miedo a hidrosalpingitis, yo no quise. Sabía que no había. Pedí análisis de trombofilia. Y empecé acá con toda la sartenada de cosas naturales que te imagines. Por mi cuenta tome vitamina D3. Que había salido baja pero los doc. no le daban mucha bola. ¡Y tantas otras cosas! (Claro, no puedo mentir y debo decir que, aún sabiendo mi diagnóstico, igual todos los meses lloraba cuando me venía, todas las veces que tenía relaciones me quedaba veinte minutos quietita por si las dudas los tipitos nadadores encontraban algún hueco invisible para poder pasar por las trompas aplastadas mías y llegar a algún óvulo). Llegó el día del segundo tratamiento, el primer control ecografía me hacen la prueba de la cánula. No pasaba y casi me muero de dolor, pero de verdad. Conclusión: había que el mes siguiente hacer una micro cirugía para que luego pase la cánula, sino la transferencia iba a ser imposible. Otra vez llorar y seguir esperando. Llegó ese momento y paso. Arrancamos con la estimulación. Esta vez ya todo fue distinto. Ya yo me sentía distinta. Ya no era nada raro. Ya me creía canchera jaja. ¡¡Un día antes de la punción llore a los gritos desconsolada, pero como una loca eh!! Y le grite a dios que se cope que ya basta que me de una mano que si esta vez no era yo ya no lo iba a intentar más que estaba re podrida de sentirme mal. Cosa de mandinga te cuento que la punción no me dolió (el post) cosa que la anterior vez fue mucho el dolor. Salieron tres ovulitos copaditos. Y ahí nomas le inyectaron los campeones de mi marido. Fecundaron dos. Y uno quedo luego en el camino. Así dos días después, tenía un embrión de 4 células esperando. Fue el 30 de diciembre a las dos de la tarde que vi cuando esa cosita pequeña entraba a mi útero, su casita. Ese día en vez de acostarme, camine creo que como nunca en mi vida por todo Córdoba. De la mano con marido como novios. A la noche comí sushi. Si como leen. Y al otro día emprendí el viaje de 400 km SIN aire acondicionado con 40 grados más o menos. Pero llegue y festeje año nuevo. La misma noche que me descompuso. Le siguieron 10 días de estar tirada en la cama. Me había intoxicado con el sushi en mal estado. No podía ni siquiera pensar que estaba en beta espera. Lo bueno es que se me paso volando jajajaja. ¡La pase tan mal! Llegó el 13 de enero y tenía que sacarme sangre. ¿¿¡¡En mi pueblo tardan dos días para darte el resultado podés creer!!?? Espere. Me llamo el bioquímico. Fuimos a buscar ese bendito papel. Y ahí estaba un número que cambio mi vida. 83. Llame a mi doc… ¡¡Ya la secre me dijo Estefi, estas embarazada!! Repetimos beta a los dos días, 280. Y empecé a vivir lo que tanto soñé. Fue el embarazo más hermoso del mundo. Hasta las nauseas y dolores disfruté. Y el 12 de septiembre de 2017 llego AMANDA, mi bebita soñada. Yo no puedo explicar lo que sentí al verla. Lo recuerdo todos los días y lloro (Grecia colmenares) la miro y no puedo creerlo. Es ella. Es mi hija. La que todos los días de mi vida le pedí a dios que me envíe. La que todas las brujas que me tiraron las cartas me decían que no, la que todos los médicos me decían que era difícil que mis óvulos no eran de calidad. Hoy La tengo acá. Costo muchísimo. Pero la busqué, no me quedé sentada esperando. La busque con todas mis fuerzas. Pase de todo y lo volvería a pasar mil veces Por ella. SÍ, SE PUEDE. pero hay que salir a buscarlo.

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