Wow… ¡cómo pasa el tiempo! Tan vertiginoso, implacable, tan constante.

Después de muchos años de estar escribiéndolo de a “partes”, finalmente publiqué “¡Que me parta un Milagro!” en diciembre del 2017. Un 2017 duro en muchos aspectos de mi vida personal, pero con esta enorme “cereza del postre” que coronó un año en donde le metí play y no paré hasta tenerlo entre mis manos.

Y llegó justo para unos días antes de las fechas de navidad, que sabemos que son fechas muy “jodidas” para nosotros, los pacientes. Y desde allí que mis esfuerzos se centraron en difundirlo, en acercarlo, en darlo a conocer.

Y todo está siendo tremendamente gratificante para mí. Y es algo que no puedo evitar contarlo cada vez que tengo la oportunidad.

Primero me encuentro con el absoluto entusiasmo de quienes me lo piden, un entusiasmo tan lleno de esperanza y alegría que me hicieron dar cuenta que este libro, mi querido “¡Que me parta un Milagro!”, no es un simple libro más. Es un libro que desde el principio se espera con el corazón abierto a recibirlo.

Segundo, y cuando tengo la suerte de ser yo quien lo entregue: los abrazos. Abrazos tan sinceros y tan movilizantes. Estoy hablando de esos que le das a una persona que ves cara a cara por primera vez, pero que me hacen sentir sumamente agradecida, conmovida, profundamente tocada. Son abrazos cargados de sentimientos que ni siquiera yo tengo palabras para describirlos y que se asemejen un poco a la realidad. Y a veces brotan lágrimas, y palabras a vivas voces: “gracias por hacer esto”, “no sabés lo que significa para mí tu compañía”, y otras que me dan pena publicar acá porque me hacen sonrojar de ese cariño tan sincero, que me los guardo para mí.

Tercero, la ansiedad por los libros que envío a través del Correo, las largas semanas que tardan en llegar y el: “Maru, ¿sabés que puede estar pasando que aún no me llegó el libro?”, para que siempre, siempre, llegue al otro día. Lamentablemente hubieron libros que el Correo “perdió, extravió o se dejó en el umbral de una puerta cerrada para perderse por siempre”, malas experiencias que me han llevado a dejar de ofrecer el envío más económico, para que siempre partan en viaje en el Correo pero con número de seguimiento y entrega bajo firma… sale el doble de caro pero aseguro que vale la pena que no se pierda.

Luego de las primeras semanas de libros enviados y entregados, llegaron los comentarios de quienes lo terminaron de leer. Que rieron y lloraron en la misma proporción, que aprendieron cosas que no tenían muy en claro, que si bien no se trataba del mismo diagnóstico y los mismos tratamientos: les pareció interesante y revelador en otros aspectos, que gracias por el humor que ayuda a desdramatizar, que gracias por tu historia porque me llena de esperanzas, que gracias. Gracias.

Gracias tengo que dar yo, por ser una privilegiada. Mi mamá al leerlo me dijo: “Hiciste una obra de arte desde tu desdicha hacia tu felicidad con tus propias palabras”, papá me insiste que no hace falta tener un problema de fertilidad para interesarse por leerlo, porque “la resiliencia ayuda en todo aspecto de la vida, en todo lo que uno se proponga hacer y el libro te enseña justamente eso”. Claro, ¿qué van a decir mis viejos de lo que yo hice, si son mis fans números 1?, pero si le quito el amor paternal, seguramente todos podamos ver lo que ellos dicen entre estas más de 260 páginas.

Sigo, porque estoy feliz. Porque cuando empecé a compaginar los textos de mi historia, me propuse escribir algo que me hubiese servido a mí misma leer cuando me dijeron que “no iba a ser tan fácil”. Que buscaba ser auténtica, así como me conocen en este blog, ácida, irónica, reflexiva, y a corazón abierto, piel desgarrada y ojos irritados de tanta sal.

Una de las cosas más importantes era echar luz en dialecto “paciente a paciente”, que sea práctico y elimine el factor de la duda de “no entender un carajo” a por lo menos tener una idea. Porque donde hay certezas hay un poco más de paz. Y esta parte la traté con mucha seriedad, hice investigación, y con supervisores de contenidos que repasaron la información médica y científica para que exista un aval real, mi objetivo era poder decirte que: no tengas dudas, lo que dicen estas hojas no son inventos ni creencias, sino que están avalados por la ciencia y profesionales de reproducción asistida.

“¡Que me parta un Milagro!” es un libro “muy yo”. No es el blog impreso y encuadernado, pero obviamente que tiene su esencia y temas tratados, mis cartas, mi vida compaginada, con muchas cosas que no me animé a contar aquí pero que sí lo hice en el libro. Esta historia es tan mía como como la es de tantos, con la única diferencia es que la “escribí para vos, que estás luchando mi misma batalla, para tus amigos y familia, para que te entiendan un poco más y para quien quiera leer, saber y conocer que hay de este lado de la fertilidad”.

Aquí te dejo imágenes de mi bebé literario, te cuento que no se consigue en librerías, sino que a través mío, escribime a maru@quemepartaunmilagro.com

Y que puede que no sea hoy, ni mañana, pero que cuando quieras o lo necesites: sabés que existe y que puede acompañarte en tu camino a ese sueño tan inmenso, o que puede hacerte revivir la historia en la que te convertiste en tu propio héroe o heroína… y si papá tiene razón, que abraces la resiliencia para poder conseguir cualquier meta que tengas en la vida.

Mi más profundo agradecimiento a:

  • MARIANELA CASANOVA y BELLINA de editorial CIEN LUNAS que me impulsaron a hacerlo.
  • ANALIA HEREDIA, que siendo luchadora me hizo las más maravillosas ilustraciones para el libro.
  • SANDRA MIASNIK, por su bellísimo prólogo y supervisión de contenidos.
  • VANESA RAWE, por enseñarme tanto de laboratorios y biólogos.
  • MARCOS HORTON, por soportar mis chistes y supervisar contenidos médicos.
  • E, por ayudarme entender de emociones y procesos.
  • MARIA FLORENCIA ACENSIO, GABRIELA SOLANO, DIEGO HERRERA, SILVANA HERBS por permitirme enriquecer el libro a través de sus historias.
  • MAJO y BETINA por ayudarme a cruzar el charco para estar también de ese lado.

A la agrupación SUMATE A DAR VIDA y a CONCEBIR por confiar en mí y avalar esta obra.

A Reprobank Banco de Gametos, a Pregna Medicina Reproductiva y a Estudio Ramos & Sasso por ser los sponsors de este proyecto.

A todos los que me demuestran cariño y me impulsan a seguir esta parte del proyecto que es llegar a donde lo necesitan. Por abrirme sus corazones, por cada palabra maravillosa y por creer en mí (más de lo que yo suele creer en mí misma).

AH! podés agendate el 14 de abril a las 19 hs. en la Biblioteca Nacional, haré la presentación oficial del libro. Av. Las Heras 2555 (Museo del Libro y de la lengua). ENTRADA LIBRE Y GRATUITA. Pronto te lo iré recordando.

 

 

 

Lo escribió Maru Pesuggi

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