—Tanta felicidad me pone histérica —me dijo… y me conquistó (como a Solari). La conversación con Majo, hermana de la tribu, mas o menos, arrancó de esa manera.

Se va mucha energía al mantener un esbozo continuo y sostenido de sonrisa. Tanta que la dejaron con los “ovarios al plato” (sic).

Esto llegó a colación de algo sobre lo que venía reflexionando. Ya he hablado sobradamente de las emociones y sentimientos que nos atraviesan (hasta escribí un libro, ¡fa!). Pero siempre se puede hacer más leña, aún de los árboles en pie. Esto se trata un poco, también, de aprender a ver las cosas positivas: cada día podemos conocernos y redescubrirnos más si te lo proponés (de paso salís del círculo vicioso del dolor y la amargura).

Una mujer fértil podría preguntarse cuándo o cómo sería un buen momento para decirle que está embarazada, a esa amiga (vos) que está en el “seguí participando” de la búsqueda de un hijo. Con esto, podría asumir que la mina es muy copada, porque al menos lo piensa y lo analiza para no reventarte la noticia en la jeta de manera intempestiva.

Desde una perspectiva omnipotente, como la que tienen las grosas como yo, me imagino que lo analiza de esta manera:

  1. Decírtelo en alguna reunión con mucha gente, cosa que tengas a otra persona con quien morirte llorando desconsoladamente después de que te dió la buena nueva.
  2. Decírtelo e inmediatamente quejarse de lo mal que la pasa vomitando cada mañana, así entendés que embarazarse es una cagada.
  3. Decírtelo, pero aclarando que no está en un momento económicamente estable, lo cual no le permite disfrutarlo plenamente porque “no es el mejor momento”. (No nos importa, querida, nada puede opacar la vida el hecho de quedar embarazada).

Bueno, bien. Démosle algo de crédito porque, al menos, al menos…. lo ha intentado.

Ahora, una mujer fértil se pregunta cómo sería darle la noticia a una que la rema ciclo tras ciclo (vos), pero que en este caso, se detestan mutuamente:

  1. Decírtelo y aclarar que “llegó justito cuando lo planeamos”, para que la odies un poco más.
  2. Decírtelo y después aclarar que llegó en la primer estimulación con clomifeno, mientras precisa “al final no era tan complicado esto de los tratamientos.”
  3. Decírtelo y pedirte que la acompañes a mirar cunas en el horario de almuerzo (casos que se dan, si la yegua labura con vos).
  4. Decírtelo y llorar porque no lo quiere. Te odio, te odio fuerte y parejo.
  5. Decírtelo el día que te ve tomar Ibupirac FEM porque te vino la Tía Colorada.
  6. Decírtelo el día que se entera de tu beta negativa. Te odio más fuerte y más parejo.
  7. Decírtelo. Sí, decírtelo y esperar tu reacción. O sea: “estoy embarazada” (pausa prolongada sin gesticulación de ningún tipo, mirándote fijamente). Punto. ¡Maldita!

En el caso de haber un juicio, y aún a falta de legislación especifica en la materia “Fertilidad y Entorno Social”, consideraría estas últimas siete opciones como serios agravantes en caso de homicidio. ¡Se lo buscó!

A veces parece que monopolizamos el dolor. Pero también, a veces parece que comen pan delante de los pobres. Por eso me conecté inmediatamente cuando Majo me dijo “tanta felicidad me pone histérica”. Con tanto camino recorrido, aprendemos, más o menos, a convivir con el mundo fértil. Pero como dije más de una vez en este blog: a veces estos mundos que se encuentran en dimensiones distintas parecen no tener siquiera puentes o canales de comunicación. Serán siempre tan distintos como unos que pueden estar en el medio de Siria subidos a un tanque de guerra, como otros que van de shopping con Kim Kardashian y su hermana, Kyle Jenner.

Sigo insistiendo que la mejor manera de sobrellevar todo esto es siendo honestos y sinceros con nosotros mismos. Reconocer en el otro que sus logros no son consecuencia de una inmerecida suerte. Que todos los humanos trabajamos en buscar nuestra felicidad y somos exactamente iguales en esa búsqueda como en nuestro deseo de conseguirlo. Se llama empatía.

Y que la empatía también te haga sonreír cuando te den una de estas noticias (o celebren de manera exacerbada la felicidad), y te acuerdes de esta nota.

 


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