Mientras la vida continua, a la nuestra la pusimos en pausa. Es que un día, la búsqueda dejó de ser espontánea, y eso de andar ilusionándose con la sorpresa que nunca llega, se transforma en la obsesión de no querer ver tías Coloradas… “obsesión” dicen algunos que no entienden nada… nada de nada.

Es entonces que en pausa no hay otra cosa que no ocupe la mayoría del tiempo de mi vida (tiempo despierta y tiempo dormida). Mi lista:

  • Síntomas de si-no-embarazo
  • Tía Colorada
  • Calcular la guita
  • La clínica
  • Internet consultas varias
  • Amigas de la tribu y sus novedades
  • Internet de nuevo
  • Escribir
  • Libro
  • Escribir blog
  • Ecografía
  • Tamaño de endometrio y folículos
  • Internet otra vez
  • Me duelen las tetas
  • Bronca, almohada
  • Acá vamos de nuevo

Creeme que tengo experiencia en el tema, y sé que muchas luchan contra esta lista, pero lo seguro es que todas lo vivimos, al menos, ¡como podemos!

La peor parte de esto es cuando te das cuenta. ¡Sí! Llega un momento en el que te das cuenta de que tu vida está en pausa, y reconocerlo genera una desolación aletargada que de un saque le quita color a todo el resto: amigos, películas, viajes que ya no hacés porque no alcanza la plata o porque tenés que estar disponible en ciertas fechas de tu ciclo biológico. Todo eso se vuelve material de relleno, cuando no debería.

La búsqueda de un hijo que parece inconcebible se transforma en un imán que nos absorbe de pies a cabeza y no nos deja mover de ese eje. Hasta que llega la tía Colorada y tenemos que abrir la heladera para empezar a inyectarnos las hormonas del ciclo.

Sinceramente es desolador verlo de esta manera. Pasan los meses, las fiestas de fin de año, los días de la madre, la primera tanda de embarazos… las segundas tandas de niños y acá seguimos nosotras a pura hormona y cero bebé.

Entonces lo peor: “¿y si todo esto es al divino botón y nunca conseguiré ser… mamá?” La peor pregunta de la existencia del que busca.

Sería hipócrita de mi parte decirte que nunca me lo pregunté, y aunque a muchos les cueste creerlo: ¡¡¡la infertilidad es difícil para todos los que la vivimos!!!

Por eso hoy quiero decirte que no te desanimes, que las batallas están perdidas cuando las abandonás, pero necesito que se te grabe en la cabeza que NECESITÁS QUITARLE LA PAUSA A TU VIDA. No es fácil y seguramente muchas veces sientas que estás intentándolo al divino botón. ¿Pero sabés por qué te lo digo? Porque en el preciso instante en el que entendés que podés avocarte a los tratamientos y tu deseo de ser madre Y vivir plenamente tu vida: TODO MEJORA.

No hay margen de error en esto, CREEME. Esto sale bien sí o sí.

“Ok Maru, todo divino… ¿cómo hacemos?” Te cuento lo que me sirve a mí: volver al punto de mi vida antes de comenzar a buscar para recordar lo que me daba placer: qué esperaba hacer en la semana. En cuanto encuentro la respuesta, lo retomo. Me gusta diseñar y programar (nerd). Y luego puede ser: encuentro con alguna amiga, retomar el contacto con alguien (evitame los ex novios, te lo pido por favor), idiomas, libros, danza, algún estudio que hayas dejado colgado, gimnasia, crochet (posta? Jaja), pintar, escribir, componer, salir, jugar algún video juego (yo), arreglar cosas, lo que se te ocurra.

Desahogarse: quítate el dolor de encima. Pegale a la almohada, mírate una película que te haga llorar hasta los ovarios, terapia, amigas, pareja, lo que sea pero sácalo de tu sistema, pronto, déjalo ir, “soltá” (como dicen todos los tatuajes del 2000-2018).

Obligate a no escuchar sugerencias de terceros, y sino te queda otra que recibirlos: no los confrontes, no te justifiques. No le des lugar a quienes te quieren ordenar la vida porque no entienden o porque se embarazaron en el primer polvo. Por ejemplo, solamente vos podés poner un freno a esto, y la otra persona que puede recomendarte parar es tu médico. Intentar justificarte quita energía y genera apatía.

Sos hermosa, querete y cuídate, TENÉS QUE ESTAR BIEN. Y se puede estar mejor mientras buscás que te parta un milagro. Te recomiendo muchísimo que lo hagas, porque cuando menos te lo esperás, LLEGA TU HIJO y tenés que estar entera para recibirlo.

Maru.

¡Que me parta un Milagro!, el libro que publiqué en 2017: http://www.quemepartaunmilagro.com/index.php/el-libro/

“Fertilidad y donaciones”, nuestro grupo cerrado en Facebook para hablar, contenernos y acompañarnos: https://www.facebook.com/groups/FertilidadyDonacionesQueNosPartaUnMilagro/

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